En la región alemana Schleswig del Sur, situada en Alemania cerca de la frontera con Dinamarca, fue construida hace poco la segunda escuela de secundaria danesa en la ciudad de Schleswig, patrocinada por el fondo de AP Møller, quien es conocido por su empresa MAERSK. La escuela fue nombrada “Escuela de A. P. Møller”. En los meses anteriores a la apertura oficial, el enorme edificio fue admirado no sólo por personas vinculadas con escuelas y el sistema de asociaciones danesas, sino también por aquellos habitantes que normalmente sólo usan las instituciones alemanas en la región. La apertura fue visitada por la Reina de Dinamarca y en la charla dada por Arnold Mærsk McKinney Møller, destacó el papel del sector privado en la creación de las instituciones danesas en el sur de la frontera. Y tenía razón: el sector privado financió muchos de los fallidos intentos de obtener una mayoría danesa en la zona durante una votación sobre la línea de la frontera en 1920 y también financió gran parte de la expansión del sistema danés hacia el sur en los años de la posguerra. Las investigaciones de Axel Johnsons sobre el apoyo financiero de A.P.Møller y su empuje semimilitarístico hacia el sur hasta el 1969 – contra las líneas políticas oficiales de los gobiernos daneses – es una aterradora prueba de lo que fueron las segundas intenciones (¿y posiblemente todavía son?) con ese tipo de “apoyo”. En los años de la segunda guerra mundial, a A.P.Møller le gustaba Alemania mas. Como dueño de 31.6% de los acciones de la empresa Riffelsyndikatet, la familia produjo armas para los Nazis — y trató de contactar a Londres para poner fin al sabotaje de la producción. Pero, ¿de dónde viene este dinero realmenten ahora? MAERSK es una compañía global con actividades que producen ingresos en muchos países. Sólo entre 2003 y 2004 el comercio entre MAERSK y el Pentágono creció, gracias a operaciones de logística entre los EE.UU. e Iraq, de 239 a 639 mil millones de dólares. Mientras que MAERSK en Schleswig del Sur se comporta como benefactor, su función es ligeramente diferente en países como El Salvador. Un ejemplo del boletín de Counterpunch.orgs del 3 de diciembre de 2004: En 2001, Maersk dispidió y puso en una lista negra a 100 conductores de la empresa como parte de una estrategia contra el sindicalismo. Tres años más tarde, en 2004, el activista sindical José Gilberto Soto de la International Brotherhood of Teamsters, que se encontraba de visita en el país para tratar de establecer contacto con los trabajadores portuarios, fue baleado por dos hombres armados fuera de la vivienda de su madre. Soto había trabajado en Nueva Jersey para investigar las violaciones de los derechos laborales de MAERSK durante unos años antes de la tragedia. El portavoz de MAERSK declaró que no conocía a Soto, y los activistas sindicales protestaron contra la “investigación independiente” de la muerte de Soto, que Maersk hizo en cooperación con el gobierno, porqué creen que desvía la atención de los verdaderos hechos. MAERSK controla el 80% del mercado de contenedores en El Salvador, y es evidente que si hubieran pagado un salario más alto a los trabajadores, el porcentaje de ganancia de MAERSK hubiera disminuido. Es probable que todavía tuvieran suficientes fondos para continuar financiando óperas y escuelas super caras. Tiene que ser interesante para los estudiantes saber de qué tipos de actividades provienen los fondos que han financiado la construcción de su escuela. Independiente de si MAERSK está directamente involucrada en el asesinato o no, creemos que es la gente como Soto, que son los verdaderos héroes, los que mejoran las condicionse de la vida de los pobres del mundo – y no las grandes empresas, aquéllas que ganan dinero en la explotación de los desfavorecidos. Eso sigue siendo cierto, incluso si estas empresas dan parte de sus beneficios a la caridad de algún tipo. Ahora que la Reina ya regresó a su Reino de Dinamarca, la escuela ya fue construida, y el pueblo ya ha obtenido lo que quería de AP Møller, es el momento para denunciar el hecho con una señal. Por eso proponemos que cambien el nombre de la Escuela A.P. Møller. Un nombre apropiado podría ser la “Escuela de Gilberto Soto”. Firmas: Weronika Adamiec, Katerina Arne Aemwargel, Nina Agerskov, Mille Kamilla Albrektsen, Katrine Nymann Amtoft, Nosizwe Lise Baqwa, Ed Basye, Katrin Becker, Kaja Beton, Are Blomfeldt, Tanja Bohm, Ben Brusniak, Eva Bühler, Pedro Caba, Thomas Clausen, Jan Willi Christiansen, Lauritz Nykjær Dahl, Johan Kristensen Dal, Nikolai Dragnes, Matthias Dreve, Bjørn Tore Egeberg, Henning Eichberg, Stian Rødven Eide, Bjønnulv Evenrud, Mike Fallwell, Hans Petter De Fine, Line Flo, Mathias Hunskår Furevik, Jason Glaser, Sara Devi Graaf, Kathrin Grundmann, Kathrin Haase, Marit Halse, Bjarne Speth Hansen, Camilla Hansen, Wiebke Hansen, Bob Hatton, Peter Heinen, Solvor Horrig Helland, Hunt Hoffman, Anne Høy Horsberg, Rasmus Höfer, Pia Qu Hyrland, Gunvald Ims, Alexandru Iorga, Helen Jackson, Nika Jamnikar, Bruno Jerup, Helene Mercedes Johansen, Christian Juhl, Nikos Karadilion, Nina Kaschel, Aleksandra Spryt Kawecka, Ronny Kjelsberg, Marieke Klauder, Christoph Klinger, Anna Katharina Kramer, Diana Kress, Morten Godtkjær Larsen, Angela Lieber, Arne List, Olga Makowska, Malene Meisner, Allan Berg Mortensen, Federico De Musso, Margit Neuhold, Christian Neumann, Thomas Nielsen, Magnhild Nilsen, Erik Nygaard, Diego Olavarría, Lasse Olsen, Barbara Paech, Daniel Panduro, Sjur Cappelen Papazian, Eva Paulsen, Anusa Pisanec, Aleksandra Pytko, Friedrich Reimann, Andreas Rohde, Hanns-Jørg Rohwedder, Eduardo Rosales, Kjell Rønningsbakk, Yader Sánchez, Anker Schjerning, Martin Schmidt, Björn Schulz, Jesper Nedergaard Semmelhack, Ingvar Tølløv Skjerve, Simon Spiekermann, Felix Storch, Linus Strothmann, Teresa Svejnoha, Aleksandra Szwed, Petter Helstad Torp, Leif Trampenau, Monika Tworzydlo, Boris Uran, Douglas Augusto Varela Vilchez, Lindsey Weatherall, Jakob Wilm, Johannes Wilm, Julius Wilm, Miha Zadnikar, Justyna Zietek